En 1986, se impulsó el establecimiento de programas presenciales en las localidades donde se cumplieran las siguientes condiciones:
De inmediato se establecieron contactos con las Cámaras de Comercio y líderes políticos, cívicos y gremiales, con el objeto de constituir grupos locales de apoyo a la Universidad. Los Alcaldes y Concejos de Buenaventura, Palmira, Buga, Tuluá, Roldanillo, Zarzal, Sevilla, Cartago y Caicedonia llenaron plenamente los requisitos exigidos por la Universidad y lograron constituir Fundaciones de Apoyo a la Universidad del Valle, con sus respectivas personerías jurídicas.
En agosto 15 de 1986, el Consejo Superior expidió el Acuerdo No. 008 y la Resolución No. 105 mediante los cuales se reestructuró el Programa de Regionalización, se creó la Decanatura Asociada para Regionalización y Distancia así como las Decanaturas Asociadas para Distancia y para las distintas sedes. En principio, se crearon las sedes de Buenaventura, Buga, Caicedonia, Palmira, Roldanillo, Sevilla, Tuluá y Zarzal.
El octubre 20 de 1986, las sedes iniciaron sus programas de formación presencial. Un poco más tarde se creó la sede de Cartago.
En 1986, el programa de educación a distancia tenía 9.097 estudiantes. El Programa de Regionalización nació como soporte administrativo de los programas que se ofrecían en la modalidad a distancia y de la nueva oferta por ciclos en el campo de la ingeniería y de la administración. Esta oferta curricular en las modalidades a distancia y por ciclos, se ofreció durante seis años. En ese entonces los estudiantes en la modalidad por ciclos, cursaban cuatro semestres en las sedes regionales y terminaban sus estudios en la sede principal de Cali.
Se observó que al terminar los estudiantes su formación en la sede principal, fuera de su lugar de origen o de residencia, no se estaba cumpliendo totalmente con la misión de la universidad ni con los propósitos del Programa de Regionalización, en el sentido de contribuir al fortalecimiento de proyectos regionales y de descentralización educativa. Es por ello que la Universidad tomó la decisión de ofrecer programas terminales en cada una de las sedes para así contribuir a la retención de los jóvenes y sus familias en la provincia, desarrollar el sentido de pertenencia e identidad con su localidad y formar el talento regional.